Semana Hal Hartley en Starman Magazine, esta vez sí es deliberado… Seguramente mi director preferido, una pasión que comenzó alrededor de 1992 cuando en cierto canal de pago emitieron ‘Trust’ y ‘The Unbelievable Truth’. En aquel tiempo supuso una ventana a otro modo de hacer cine, que aunque algunos catalogan vagamente como indie, escapa a cualquier tipo de definición.
Lo que sí es cierto es que Hartley es con toda seguridad el verdadero y (posiblemente) único autor independiente, o en su defecto uno de los pocos que merecen ese calificativo. Su estilo mutante fue refinándose progresivamente, y si en ‘Simple Men’ ya dio con sus primeras claves expresivas (desde ahí constantes), en ‘Amateur’ ya las había incorporado a su cine, habiéndolas estilizado por completo.
Para los recién llegados apuntar que los argumentos de Hartley son por lo genereral inicialmente descabellados y es probable que provoquen el rechazo, aunque este elemento es inseparable del encanto de su obra, un híbrido de realidad y fantasía donde subyace la convicción de desnudar al ser humano desde el absurdo.

‘Amateur’ cuenta la historia de Thomas, un sádico y violento pornógrafo que despierta en la calle incapaz de recordar nada e ignorante de su pasado, ahora hecho un sensible y educado caballero. Es acogido por Isabelle, una ex-monja dedicada sin demasiado éxito a la escritura de relatos eróticos. Por otro lado está Sofia, actriz porno y mujer de Thomas, convencida de haberle matado y que ahora intenta chantajear a la organización con la que su marido está conectado.
Desde luego a primera vista es un argumento excesivo, pero en el fondo sólo supone la excusa que Hartley emplea para hilar otra de sus reflexivas fábulas, trufada como siempre de su humor extraterrestre.

En este film Hartley concede a su protagonista una segunda oportunidad y otorga a la memoria el poder de herir o perdonar, paradoja que alcanza una belleza extrema en su sencillo y silencioso desenlace. Por el camino vuelve a incidir en la inseguridad amorosa, el miedo de muchos a la sinceridad y la desnudez, detiene su mirada en el nacimiento del Deseo y en la imposibilidad de consumarlo, deconstruye a sus personajes y los funde en un calculado caos de razón y emociones.
‘Amateur’ supone una perfecta iniciación en la obra de Hartley por lo pulido de su apariencia y la perfecta síntesis de sus preocupaciones y maneras. Pulida porque se aleja bastante de los escenarios suburbanos de antes y se sirve de la ciudad y su arquitectura. Mantiene la limpieza en la composición e incluso la perfecciona, jugando con los colores y descubriendo nuevos modos de enfatizar su diálogo.

Ignoro si por lo señalado, este film dio a conocer, en la medida de lo posible, el cine de Hartley a las mayorías, aunque ese interés por su obra se demostrara fugazmente en países como España; en Francia es toda una figura, aunque seguramente debido a la frecuente comparación que se ha hecho entre su estilo y el de Jean-Luc Godard.
El reparto tan bien dirigido como siempre que está en manos de Hartley, la banda sonora (obra del director) de nuevo sobrenatural y fascinante… en fin, que es un film de su padre.
Escrito en DRIVE-IN









