Posteado por: Mario Vírico | Octubre 25, 2007

Yellow Streak, where are thou?

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La sobrenatural capacidad que Daniel Clowes tiene para perfilar psicologías mediante el esperpento gráfico, habilidad que comparte con Charles Burns, consigue trascender el papel y redimensionar el alcance y posibilidades de la narración viñeteada. Si en ‘Like a Velvet Glove Cast in Iron’ mostraba cómo ser David Lynch y reírse de ello, en ‘David Boring’ (2002) despieza con su inevitable su(pra)rrealismo la existencia de un complejo loser que sólo podía haber existido en los interesantes y convulsos 90.

Erotómano, melancólico y neurótico, David Boring es víctima de su obsesión/veneración por el sexo femenino. El mundo según Clowes vuelve a ser un lugar agrietado e incoherente. Las calles están vacías, las personas también. Y sólo Clowes es capaz de describir a toda una sociedad (enferma, decadente) mediante el trazo de rostros exagerados e imposibles; las pústulas y los ojos desorbitados nunca han sido accesorios en la visión del autor, quien mediante la silenciosa elegancia del cómic consigue (de nuevo) perturbar al lector hasta niveles difícilmente descriptibles.

boringwanda.jpg‘David Boring’ recuerda a ‘Donnie Darko’ por su trayecto circular y romanticismo apocalíptico (el plano final de ‘The Fight Club’ es otra muestra de esta escuela). Pero el poderío de esta novela está sobretodo en su diáfana concisión plástica y en un guión tan profundo como superficialmente estúpido.

Clowes vuelve a servirse de ciertas tipologías cinematográficas para dramatizar o vulgarizar determinadas escenas; serie B añeja, constantes guiños a los 50/60, cromos de una América idílica en su estaticidad. Y cómo no, el mismo Cómic. Se respira la misma amargura que en Pussey! al mirar al pasado con marcada tristeza, aquí el enigmático ejemplar de ‘Yellow Streak & Friends’ que el padre de Boring publicara antaño. David quiere encontrar en las alucinadas aventuras de YS una clave que le sirva para descifrar el presente, perdiendo gradualmente el interés por ello según se descubre a sí mismo como un apéndice a la mediocridad de su padre.

Sobre el turbador erotismo (en su mayoría sutil y hablado) que puebla la novela, basta esta página para mostrar cómo unas nalgas pueden invocar el ansia y el ardor:

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El culo es de Wanda, la obsesión que vehicula el argumento. Cuando Boring relata porqué se siente tan enamorado de ella recuerda una escena de infancia que curiosamente guarda más de una similitud con la narrada por Nabokov en las primeras páginas de ‘Lolita’; o cómo la fotografía de una pasión inocente puede marcar toda una vida.

finalkiss.gif‘David Boring’ está narrada con una precisión e inteligencia que ya quisiéramos encontrar más a menudo en mucho cine y literatura. Sus acrobacias argumentales son perfectamente lícitas, ya que en ningún momento se desentienden de la conciencia que vertebra el relato, con lo que las lecturas que éste sugiere se multiplican y enriquecen. Clowes no se deja tentar por los hallazgos de ‘Like a Velvet Glove Cast in Iron’ y apenas recurre a ellos, renueva su lenguaje y demuestra la versatilidad de su genio.

Una novela fascinante por el crudismo de sus personajes y la desnudez de sus intenciones. Supone una nueva vuelta de tuerca a esa subversión de la realidad practicada por su autor, además de un artilugio perfecto en su forma y fondo.

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Respuestas

  1. Conozco la obra, pero todavía no he tenido la oportunidad de leerla. EN cuanto tenga un momento me la agencio y le doy una oportunidad.

  2. Supongo que ya habrá visto las pelis guionizadas por Clowes. Si no es así, se las recomiendo, aunque no tan buenas como sus cómic, se pasa el rato.


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