
Debo reconocer que he perdido el norte, al menos en lo que respecta a ésta su muy galáctica gaceta. Me paseo por los espacios de aquellos a quienes admiro y le echo un vistazo al mío para encontrarme de nuevo con un planeta prohibido; tengo que ampliar el espectro temático, y ante todo dejar de aburrir al personal. La última entrada pecaba de intimista, con su pátina de autocompasión y todo. La cosa ha llegado a tal punto que me he dejado pintas a lo Hank Moody, escándalos públicos incluidos. Cambien el sol californiano por el frío de la costa gerundense y ahí me tienen.
Mientras tanto les recomiendo con mucho corazón un disco y puede que esta noche les sorprenda hablándoles de un film de serie B que me ha servido como antidepresivo.
Red House Painters fueron grandes, muy grandes; pero de culto, como muchos otros grupos 4AD. Mark Kozelek tiene una voz profunda y abstractiva, sus composiciones escapan a la previsibilidad de los patrones pop-rock y su poesía duele donde nadie sabe doler. Son, como reza una de sus canciones, una montaña rusa (”Rollercoaster”). Kozelek es capaz de reinterpretar el hard-rock (AC/DC, Kiss) convirtiéndolo en folk fantasmal, describir cientos de paisajes y escenas de cama mediante su heterodoxo diccionario de acordes o decir cosas tan bonitas como “no more ladies underwear tossed over my alarm clock”.
‘Retrospective’ es un recopilatorio, sí. Sin embargo, teniendo en cuenta que la discografía de RHP (breve pero intensa) se compone en su mayoría de EP´s, éste tiene más de antología que de colección de hits. RHP se movieron entre el folk-rock cristalino y las brumas eléctricas, siempre a merced de una cadencia lenta y arrastrada que no hacía sino enfatizar su sobrenatural intensidad. Sun Kil Moon, el actual proyecto de Kozelek, sigue la misma senda. Continúa apoderándose de temas ajenos y magnificándolos, siguen ahí los paisajes de esa Norteamérica mental a la que Kozelek recurre constantemente; lo bucólico y lo urbano dándose la mano. Y esa voz…
‘Retrospective’ recoge en su primer disco 13 temas con los que RHP quedan más que representados, y ahí encontrarán todas esas virtudes de las que les hablo. Después está un segundo disco compuesto por caras B, demos y tomas en directo; con él se rendirán ante la majestuosa desnudez de Kozelek. Este ha sido mi más fiel compañero durante 7 largos (románticos, convulsos) años. Escuchen ‘Katy´s Song’ y vuelen, 8 minutos dedicados a alguien que nos ha dejado y que vive lejos de aquí, 8 minutos que se eternizan dulcemente y se podría decir buscan el infinito. O recuerden cuando visitaban a su novia y detenían el tiempo entre abrazos y promesas al escuchar ‘Drop’. Recuerden dónde fallaron y porqué jamás olvidarán esos momentos.
Si miran ‘Almost Famous’ reconocerán a Kozelek como el bajista de Stillwater. En la escena del autobús, donde todos cantan el ‘Tiny Dancer’ de Elton John (de cuando Reginald era grande), podrán apreciar cómo la garganta de Kozelek se impone sobre la del resto. Botón de muestra.
Hasta luego.
Escrito en AREA 51, STARSHIP VYNIL








