
Hace cosa de un año, cuando reseñábamos distendidamente ‘Blue Thunder’, hacíamos referencia a la fotografía del film, mérito del gran John A. Alonzo (1934-2001). Cada escenario, desde la cabina de los helicópteros hasta la oficina de Braddock, está excelentemente ambientado. Alonzo demostró igual meticulosidad en ‘Scarface’, y del mismo modo que aquí consiguió hacer de la ciudad de Los Angeles un protagonista más, ahí lo hizo con Miami. Y de nuevo la sombra de Michael Mann sobrevuela el análisis de ‘Blue Thunder’: Uno de los puntos de apoyo de ‘Heat’, ‘Collateral’ y ‘Miami Vice’ estribaba en la reinterpretación visual de L.A. y Miami.
Pero el verdadero desafío se hallaba en conseguir que las tomas aéreas resultaran limpias, magnéticas y sobretodo inteligibles. Alonzo lo consiguió, y su labor es una de las claves del atractivo del film de Badham.
En éste, el primer vuelo de Murphy y JAFO, descubrimos la entonces emergente belleza de una ciudad en transición hacia el futuro, ya desde el plano arriba mostrado, el crepúsculo filtrándose a través del esqueleto de un edificio en construcción. No será la primera vez que disfrutaremos durante el film de la fascinante mirada urbana de Badham y la habilidad de Alonzo para componer una plasticidad abrumadora sirviéndose de luces artificiales y sombras convenientemente proyectadas.

En la cabina asistimos a un diálogo que nos presenta a grandes rasgos a los protagonistas, muestra de la concisión del guión de O´Bannon y procedimiento que será utilizado de nuevo más tarde, ejerciendo entonces como nudo de la trama.
Primera dosis de acción: unos chorizos, uno con camiseta naranja y sombrero vaquero, atracan una licorería y nuestros hombres nos demuestran la utilidad de la unidad aérea de la policía.
” We´re gonna dust him”

De regreso a la calma de la cabina JAFO le pregunta a Murphy por su ejercicio con el cronógrafo y éste le explica que es un modo de medir la cordura en base a la pérdida de la noción del tiempo. Conclusión: Murphy no anda fino, pero lo sobrelleva como puede.
Sospecha: Un coche abandonado en Linden Road. A Murphy no le huele nada bien. Informan a central y prosiguen el vuelo. Segundos más tarde un tipo con cara de ser muy malo asoma la cabeza desde las sombras del coche.
Resulta algo descabellado que este tipo, de quien más tarde descubriremos algo, aunque tampoco mucho, se dedique a esperar escondido en un automóvil. Pero no importa, se trata de una incongruencia menor.

Intermedio erótico: JAFO le pide a Murphy que le lleve a ver a una actriz que hace yoga a pelo en el salón de su casa. Cada noche, a la misma hora.
“Si hay algo que admiro en una persona es la puntualidad… y la flexibilidad.”
El espectáculo elástico es interrumpido cuando nuestros hombres reciben una llamada de la central. Se está cometiendo un crimen en ¿lo adivinan?. Sí, en Linden Road.

Segunda dosis de acción: La policía llega al lugar y los asaltantes intentan huir a través del jardín de la casa de la víctima. Murphy y JAFO les enfocan mientras presencian el tiroteo. Uno de los tipos es abatido mientras escala una valla metálica y Murphy no puede evitar recordar…
Memorias de guerra: Un flashback muy bien resuelto (tarea encomiable donde las haya) y que se nos mostrará incompleto durante gran parte del film para finalmente presentarse entero hacia el clímax. Se lo damos en 4 fotogramas, así somos de generosos.




Murphy sufre un súbito ataque de ansiedad y se precipita hacia abajo con el helicóptero. El rostro de Scheider es impagable y su angustia vívida, lo que contribuye a empatizar con su personaje.

De vuelta a la base.
Escrito en MURPHY´S LAW








