
De vuelta a la central.
Warren Oates es sin duda el dueño de esta escena, la cual hace que uno se lamente de que el actor no aparezca más tiempo en pantalla. Además, su diálogo es toda una institución en el campo de las broncas a policías rebeldes:
“Son, you are supposed to be stupid, don´t abuse the privilege” a JAFO (Daniel Stern)

Murphy y JAFO conocen por medio de Braddock (Oates) que la víctima del asalto en Linden Road era Diane McNeely, edil del ayuntamiento de Los Angeles en materia de violencia callejera. Mientras nuestros amigos se deleitaban con la flexibilidad de cierta muchacha en el barrio de Encino, McNeely era atacada en Linden Road. Braddock lo sabe porque un vecino de Encino (no se trata de un ripio guasón) se quejó de la presencia del helicóptero.
Entonces Murphy vuelve a ser víctima de su propia inteligencia: sabe que el coche abandonado de Linden Road tiene algo que ver, y comparte sus sospechas con Braddock, quien no está de humor para especular y que prefiere ceñirse al informe de patrulla. Lymangood sale en defensa de Murphy alegando que fue él quien le pidió a Murphy ir a ver a la chica elástica. Braddock le suelta un humillante/hilarante broncazo a JAFO y le da permiso para irse. Están suspendidos y no podrán volar en un par de semanas.

Murphy se queda por orden de Braddock y discuten la inminente revaluación psiquátrica del primero. Al parecer Murphy montó una buena en acto de servicio, mencionada en diversos momentos durante el primer cuarto del film; más tarde conoceremos de dónde viene la fama de desequilibrado que tiene Murphy en el cuerpo de policía.
Ni ese suceso que se comenta ni la reputación que arrastra son anecdóticos. El guión de Dan O´Bannon, aunque ocasionalmente rígido y cercano al de manual en su forma de resolver los acontecimientos, demuestra también una refrescante humildad al limitarse a jugar con elementos que ya han sido introducidos, jamás insertando giros inesperados o truculencias inverosímiles. En cualquier caso es un guión curioso, variado en tono y texturas, con diálogos definitorios en la construcción de personajes y que se desarrolla de una forma totalmente inédita, única. El porqué de todo ello prefiero que lo hallen por ustedes mismos, que para eso tienen criterio.
Antes de mandar a paseo a Murphy, Braddock se relaja y le regala una moraleja:
“Si camináis entre huevos, no saltéis”, que Murphy repetirá gritada a su salida de la comisaría, claramente estresado.
Mientras Braddock finaliza su pequeño discurso empezamos a oir las primeras notas de ‘Sanity Check’, una adictiva pieza de apenas dos minutos que reúne los en un principio antitéticos sabores que Arthur B. Rubinstein emplea en su trabajo: electrónico y orquestal. Resume también la valiente concepción de un score denso y muy complejo, en lo melódico y en lo estructural. El disco más escuchado en los últimos 5 años (encontrarlo fue una odisea) por quien esto redacta.
Segundo test de cordura, y también prueba de la excelente respuesta visomotriz de Murphy.







Escrito en MURPHY´S LAW








