Posted by: Starman | Marzo 13, 2008

Ronald

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Richard Kelly es un caradura, un embaucador, y ‘Southland Tales’ uno de los films más aberrantes que se han visto hasta la fecha. El culto del que goza un film tan inútilmente rebuscado como ‘Donnie Darko’, -en el fondo una vuelta de tuerca pedante a la sci-fi más elemental-, ha propiciado la existencia de la presente, un clarísimo y deleznable ejemplo de capricho autocomplaciente. Y además con sello de autor… para darle consistencia al engendro.

Qué duda cabe de que el exceso, en manos diligentes, se ha convertido por derecho en una de las herramientas imprescindibles del cine contemporáneo. El exceso es necesario, y a menudo ha demostrado ser el vehículo ideal, si no el único, para abordar según qué conceptos. El conflicto aparece cuando el exceso sirve a un propósito turbio, entonces la coherencia se diluye y deja paso a la frivolidad festiva, un banquete donde la banalidad se erige como plato único.

La accidentada distribución de ‘Southland Tales’ no responde a una obra incomprendida y valiente, y Richard Kelly sabe muy bien a qué se debe el tipo de recepciones que ha conocido su segundo film: el autoplagio y el barroquismo de feria no están muy bien vistos en este negocio. Y eso es precisamente lo que ofrece ‘Southland Tales’, un argumento débil cargado de bisutería visual y pretensiones risibles. Kelly rehace descaradamente su primer film e intenta disimularlo con un cambio de vestuario. Resultado: el traje nuevo del emperador. Su farragosidad narrativa acentúa aún más el vacío que tan celosamente trata de esconder.

Es necesaria e inevitable la comparación con ‘Donnie Darko’. Si ahí el atrevimiento caló por novedoso y por un relativo comedimiento, aquí el ego de su autor se desboca hasta lo neurótico. Kelly pretende que todo resulte crucial, épico, y lo peor es que recurre a un falso distanciamiento irónico que le revela como un cineasta de lo más cobarde, incapaz de enfrentarse a su propia obra. Y de nuevo tenemos un cast psicotrónico y fatalmente dirigido, pero que hace de este film una comedia soberbia.

Luego dirán que todo era intencionado…

Responses

Donnie Darko me gustó, aunque no me pareció gran cosa. Todavía no puedo hablar de Southland Tales, aunque por los pocos minutos que he visto sospecho, lamentablemente, que las coincidencias con tus líneas son casi totales.
Saludos.

Buen ejercicio Starman…

Jajajaj, bien hecho. Esta peli tiene miga. Toda la del mundo. O no. Pero vamos… si es capaz de provocar un desdoblamiento de personalidad como este, es que algo hay. Y yo no soy muy fan de “Donnie Darko”, pero después del shock de “Southland tales” tengo que revisionarla como sea.

En cuanto te vea por aqui te paso los cómics, comprenderás que le dan una perspectiva completamente nueva a la película. Y probablemente sirvan para hacerte decidir entre Roland o Ronald (yo estoy con Roland a muerte, como puedes deducir por mi artículo).

Sin quitar que Donnie Darko pueda tener su valor (su banda sonora me ha servido mucho en multitud de curros) el conjunto es de una estulticia aplastante. En efecto, hay agricultos que uno no sabe de dónde coño provienen. Me alejaré de esta última…

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