
Ya dije, ‘Clerks’ fue el germen de toda una galaxia.
Y ‘Mallrats’ viene a ser el ‘Empire Strikes Back’ de Kevin Smith. Por épica, por magnitud, pero sobretodo por el paso de gigante que supone respecto a ‘Clerks’. Una montaña rusa donde el gag y la referencia van de la mano. Smith abrió la veda del humor referencial, del saqueo popular. Hay un claro antes y un obvio después de ‘Mallrats’, pero ni la nueva comedia industrial ni muchos de sus pretendidos autores se han dignado todavía a concederle el crédito que merece.
‘Mallrats’ avanzaba el Futuro, sí.
También miraba de nuevo a John Hughes, a esa juventud estadounidense que se congrega en los centros comerciales: ése debía ser el marco para la más grande epopeya adolescente jamás contada. Y otro material de base: lo estúpido es el desencadenante de lo grandioso, de lo magnífico.
(T.S.) Quint y Brodie (Bruce), un guiño a ‘Jaws’ mucho más sutil del hallado en la posterior ‘Chasing Amy’. Esos son nuestros héroes, quienes serán socorridos por Jay y Silent Bob, aquí presentes como una relectura suburbial de C-3PO y R2-D2. Súmenle villanos grotescos como el padre-con-influencias, el guardia estólido o el pijo sanguijuela sexual, y como estrella invitada pongan a Stan Lee como maestro jedi del amor.
El humor casual y familiar de ‘Clerks’ combinado con la pompa de ‘Star Wars’. Ahí lo tienen, la obra magna de Kevin Smith, quien supo aprovechar hasta el último céntimo de confianza que Universal depositó en él. Pero a la festividad de ‘Mallrats’ le siguió un trance más bien gris: tras una respuesta comercial relativamente débil, Smith perdió de pronto el sostén de las majors. Incluso algunos fans de ‘Clerks’ se sintieron profundamente decepcionados con ‘Mallrats’, signo inequívoco de que éste es un film si no incomprendido, sí subestimado.
Pero mírenlo bien, concéntrense: ‘Mallrats’ supone una comedia definitiva y definitoria: La Comedia Total. Una irreprochable, o casi. Inexplicablemente, permanece ahí, en 1995. Hay quien la desempolva con nostalgia, o la programa en un improvisado ciclo casero de Kevin Smith, pero no la ve como la joya de la corona.
Quizás, y sólo quizás, algún día lleguen a ver el barco. Sólo es cuestión de concentrarse.
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