
Murphy no es el típico lobo solitario, Murphy tiene algo así como una novia, Kate, con la que mantiene una relación intermitente. Lo intuimos por el contestador automático de Murphy, lo confirmamos cuando Kate irrumpe en su casa a las tantas de la noche, alarmando a un Murphy que no tarda nada en desenfundar su revólver. Kate es graciosa y vital. Se entiende que Murphy se sienta a gusto con ella: Kate apacigua la pesante ansiedad de nuestro hombre.
De nuevo la concisión de Badham, quien justifica como nadie la economía narrativa. En apenas tres minutos conocemos un capítulo entero de la vida del protagonista y con ello a un nuevo personaje. Y miren bien el fotograma superior… recuerden que la fotografía corría a cargo de John A. Alonzo, el mismo de ‘Scarface’. Una casa en una colina, el panorama nocturno de la urbe… como cuando Tony Montana visita a su hermana Gina.
Tras despedirse de Kate, y mientras ésta se aleja con su coche, Scheider amplía y enriquece a Murphy con otro gesto enorme: estriñe los ojos con un gesto de amargura mientras se masajea la sien. Scheider at his best. ¿Aún no le aman?


Sobre el plano de Scheider oímos la entrada de un noticiario desde la sala de realización. Ultima hora: Diane McNeely acaba de fallecer en el hospital.
Badham, miembro de la Generación de la Televisión, prefiere tratar la escena desde las tripas del canal antes que quedarse en la superficie del televisor. En parte homenaje a aquel tiempo donde se movía entre platós, en parte un acercamiento coherente con el tono que domina el resto de ‘Blue Thunder’.
Y por si no lo habíamos mencionado antes, Mario Machado, el busto parlante que puntuaba las nuevas del New Detroit de ‘Robocop’ con el nombre de Casey Wong, se interpreta aquí a sí mismo. Un periodista real, mucho antes de que Larry King fuera utilizado del mismo modo por Hollywood.

Y de ahí vamos directos al escenario del ataque a McNeely. Badham vuelve a ahorrarse transiciones innecesarias y nos sirve a un Murphy emperrado en encontrar alguna pista, que no traga con la versión oficial. Hallará un folio destripado que se mece entre las ramas de un árbol… y suena su busca. Es Braddock, quien le comunica que ya no está suspendido.

En el aparcamiento de la comisaría Braddock le detalla el porqué de su llamada: le han asignado una misión extraordinaria. Le son presentados un par de federales de lo más desagradables y los cuatro se montan en una furgoneta camino a Pinkville, campo de maniobras militares.
Esta escena de la furgoneta abre el debate político y moral que entona ‘Blue Thunder’.
Murphy pregunta: ¿De qué tipo de proyecto se trata?
Federal pedorro: Pretendemos controlarlo todo desde el aire
Murphy aporta: Eso ya se intentó en el pasado. No funcionó
Federal pedorro inquiere con arrogancia: ¿Ah sí? ¿Dónde?
Murphy: En Vietnam
Tras este forcejeo de posturas el federal pedorro (fotograma superior, cigarrilo en boca) argumenta que aquí se trata de algo nunca antes visto, impulsado además por el temor del gobierno a que las (entonces inminentes) Olimpiadas del 84 se conviertan en el marco de un nuevo Munich.
Y llegamos a Pinkville. Atención de nuevo a la fotografía y al inmortal plano del Helicóptero imponiéndose sobre el amanecer. Bienvenidos a una nueva era en el cine de acción: la hi-tech es la estrella, mensaje fatalmente asimilado por la industria, lo que le llevaría a anteponer en no pocas ocasiones el factor tecnológico al humano. Fue así cómo el cine de acción tomó sendas de discutible eficacia, muchas de las cuales no abandonaría hasta el siguiente salto tecnológico… para reproducir la maniobra sobre otros materiales.



Una estampa inolvidable, que se emularía hasta la extenuación (’Top Gun’ y ‘Fire Birds’ como muestras más obvias). Con la presente escena debutan en el film los encuadres dinámicos y el montaje vertiginoso (que no atropellado). La puesta de largo del Helicóptero, que invita a Murphy a retomar su discusión anterior frente a las dudosas capacidades del cacharro para seleccionar quirúrgicamente sus blancos.


Federal mostachudo, dirigiéndose a Murphy: Un civil muerto por 9 terroristas abatidos, es un porcentaje bastante aceptable
Murphy, en complicidad con Braddock: A menos que seas uno de los civiles…
El fin justifica los medios, máxima de los gobiernos militaristas. Ya conocemos la postura de Murphy, ¿ahora quién es el guapo que me vende una vez más que todo el cine de acción estadounidense de aquella época era fascistoide? Me compadezco de ustedes, progremugres, son los paladines de una educación sociopolítica escorbútica.
Y como lo prometido es deuda…

¡¡¡PLANO BREVE Y GRATUITO DEL TIPO CON CARA DE MALO QUE ESPERABA ESCONDIDO EN EL COCHE ABANDONADO DE LINDEN ROAD!!!
Esta imagen plantea preguntas muy serias, además de manchar la coherencia del film:
1) ¿Qué coño hace el tipejo éste aquí?
2) ¿Es un tirado o un pez gordo?
3) ¿Qué coño hace el tipejo éste aquí?
Poca broma… comprobarán, cuando concluya esta labor tan apasionante como inútil, que la presencia de este tipejo no conoce justificación alguna a lo largo del film. Eso sí, es malo de cojones. Ya verán, ya…
Mucho más malo que éste:

Malcolm McDowell, antes de adentrarse en las profundidades del cine de bajo presupuesto (intelectual). Es Cochrane, antiguo compañero de fatigas vietnamitas de Murphy, quien desciende pomposo y enfurruñado del Blue Thunder tras la demostración.
Hay que darle crédito a McDowell por el derroche de clase y talento británicos que hace en esta escena. Se basta con un diálogo mínimo y un par de mohínes para comerse la pantalla y hacerse uno de los villanos más irritantes de todos los tiempos. Claro que… no sabía yo que los ingleses hubieran participado en la guerra de Vietnam. Lo comento porque McDowell conserva su acento británico, luego no me llamen quisquilloso. Es otra incongruencia a señalar, aunque no tan atroz como la del Tipo Malo, de quien sólo cabe suponer que su identidad acabó descuartizada en la sala de montaje.
McDowell se come la pantalla, pero Scheider es mucho Scheider. Atención a esta impecable sonrisa ladeada: la manifestación del Cinismo, mucho antes de Bruce Willis y su John McLane.

Claro que McDowell contraataca con la catch phrase del film, honor que por lo general suele asumir el héroe y no el villano:

Catch you later!
Y Warren Oates (Braddock) le pone un broche delicioso al momento:
-Irritating cocksucker, isn´t he?
Como ven también hay lugar para el humor en ‘Blue Thunder’. Pese a su alegato pesimista y su héroe otoñal y traumatizado, también regala algún que otro momento luminoso.
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