
‘Collateral’ fue un forzadísimo retorno, más estético que espiritual, a las latitudes de ‘Heat’, el trabajo mejor acabado y más denso de Michael Mann, ese hombre. Individuo de lo más singular, capaz de parir un tenso policíaco como ‘Thief’ para después despachar ese mejunje perturbador que es ‘The Keep’. Después crearía y produciría ‘Miami Vice’ (germinada a raíz del concepto polis MTV, reza la leyenda), para por el camino remodelar el psycho-thriller a base de turbiedad y pesimismo sin que apenas nadie lo advirtiera.
Al ‘Manhunter’ de Mann se le debe mucho, pero se le hace escasa y breve mención. Fíjense cómo están las cosas que tuvo que venir el sosete ‘Red Dragon’ para refrescar memorias… Y cómo son las cosas, que muchos aplaudieron el ‘Henry’ de John McNaughton (que data como ‘Manhunter’ de 1986… ¿casualidad?) pero jamás repararon en que Michael Mann jamás le tuvo miedo a los 8 mm ni a la carne viva.
Con ‘Heat’ Mann recordaba al William Friedkin de ‘To Live and Die in L.A.’ (conexión nº 2: William Petersen protagonizaba ésta, así como ‘Manhunter’) al convertir una ciudad en protagonista de un policíaco con fugas hacia lo operístico. Claro que ‘Heat’ era una reescritura del previo ‘L.A. Takedown’ de Mann, sólo que de una extensión ciclópea y un obsesivo cuidado por lo visual: desde su mansa introducción hasta su cuasi sobrenatural desenlace, ‘Heat’ buscaba la erección… y la provocaba. Entonces es cuando Mann parece haber encontrado un sello propio y deja atrás sus sugerentes experimentos, volviendo a la dimensión de ‘Thief’ pero hiperbolizándola, evidentemente, gracias al prestigio adquirido y a unos presupuestos en las antípodas de los manejados en ‘The Keep’ y ‘Manhunter’.
‘The Insider’ se rige según las trazas halladas en ‘Heat’. Un argumento pasto de telefilm deviene una señora tragedia, construida a base de obsesivos primeros planos y lienzos urbanos de un magnetismo difícilmente descriptible. Todo bien, hasta que el creciente culto que ‘Heat’ ha ido generando parece empujar a Mann a repetir la hazaña: ‘Collateral’ resulta un clon tarado, un espectáculo demasiado medido, muy poco sutil en su regreso conceptual a ‘Heat’. Y sin embargo triunfó, muy posiblemente gracias a aquellos que ignoraron en su día a la película madre.
‘Miami Vice’, la película, prometía no recaer en la caprichosidad de ‘Collateral’. Se advirtió de que no supondría una actualización de la serie televisiva, decisión tan comprensible como finalmente errónea. De nuevo el perfil de los personajes resulta plano, el argumento discurre a ráfagas y el ritmo es irregular. Ni asomo de dramatismo, y la épica de ‘Heat’ queda ridiculizada… Tenemos un par de tiroteos espectaculares, pero que obviamente persiguen la misma sombra, a un Mann que parece cansado o falto de ideas, que vuelve sus ojos a la producción y más tarde le apadrina al efervescente Peter Berg ‘The Kingdom’, film cargado de cojones y sí, rastros de Mann, que finaliza con una reflexión tan envenenada como indiscutible.
Berg y Mann han repetido funciones en la inminente ‘Hancock’, que a priori sugiere, junto a ‘Iron Man’, un explosivo díptico de superheroísmo macarra.
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