
Johnny Rambo es más necesario que nunca y Stallone lo sabe. Estamos ochentanizándonos a pasos agigantados y la progresiva derechización del mundo occidental, con unos nuevos y acérrimos enemigos de todo lo que nuestra decadente civilización representa, vuelve a ser caldo de cultivo para que los valores clásicos de la era Reagan estén de nuevo entre nosotros.
Pese a ello en vez de Cannonizarnos como en los 80, Hollywood se ha Werthamizado, la violencia es cada vez más estilizada, más figurada, la sangre, si se muestra, es una pixelación hiperrealista y digital. El montaje trepidante y una oscura iluminación hace que las luchas y tiroteos en las películas de acción, sean más imaginadas que contempladas. Es curioso como a mayor capacidad técnica para poder rodar grandes escenas de luchas de masas, tiroteos sin cuartel y violencia realista, ésta se nos hace cada más esquiva debido a la infantilización del producto.
Stallone sabe que es el momento, voces críticas van surgiendo contra esa infantilización de las tramas y los recursos cinematográficos, que no están acorde con el Zeitgeist actual. En cambio, el público ante la desaparición de la sangre de la pantalla, se ha volcado en Internet y páginas como Rotten, Liveleak, Ogrish y otras en las que podemos ver videos de ejecuciones, asesinatos, tiroteos en Irak y Afghanistán, ejercen la función catárquica que antes desempeñaba el cine. De ahí esa muestra, Rotten-style, de cuerpos mutilados y desmembrados, porque Stallone sabe cuáles son las fuentes actual.
Estamos en una época violenta, en la que curiosamente apenas se muestra violencia en el cine y Johnny Rambo ha vuelto para decir que no. Los tiros en la cabeza, con una pistola de alto calibre, revientan sesos, cuando se degüella a alguien sangra como un cerdo, cuando explota una granada cerca de ti es posible que te vuele un brazo o una pierna y eso, Stallone, lo quiere mostrar. Sabe que Rambo no es nada sin violencia y que la violencia es Rambo. Rambo nace de ella. Acorralado muestra los intentos de adaptación de un hombre acostumbrado a la guerra en una sociedad acostumbrada a otro tipo de lucha. Rambo II es la vuelta al útero del personaje, vuelve al sitio donde todo nació. Rambo III es la recreación en el personaje una vez hemos planteado su discurso y John Rambo es la necesaria actualización, en estos tiempos anodinos, del carácter que hemos perdido durante los últimos 20 años. John Rambo es la colleja que nos dice: “Espabila imbécil”, es el que nos muestra gráficamente que hoy en día hay una guerra entre dos enemigos violentos (al menos para el público norteamericano) y que no podemos quedarnos rezando porque no nos maten. O matas o te matan.
Tiempos violentos requieren héroes violentos.


Yo no estoy de acuerdo en que Stallone haya hecho esta nueva película como respuesta a los almibarados tiempos que corren, ni en que haya que armarse de derechismo para defender a Rambo. Creo que la esencia del personaje radica en un ser que no puede evitar la violencia y la guerra porque es todo lo que entiende, y lo único que le han enseñado a ser. Tendemos a simplificar siempre a la derecha o a la izquierda. Rambo es completamente apolítico, y su forma de ver la vida consiste simplemente en sobrevivir “día a día”, no veo nada fascista en coger un arma para defender tu vida. Por más que muchos “progres” se escandalicen… Y creo que la cuarta parte, de hecho, viene a decir que a veces la violencia es la única (y última) alternativa que te queda. El fascismo ideológico va por otros derroteros.
De hecho, Rambo es el tío menos fascista que existe. Si él pudiera, se quedaría viviendo en el bosque sin molestar a nadie jamás. Es como Hulk, sólo quiere que le dejen en paz. Si entendemos el final de la película como el final de su viaje, suponemos que lo habrá conseguido finalmente.
Por: The Devil Rules the World el Junio 12, 2008
a las 4:45 pm
En el artículo no hablo de las motivaciones del Rambo personaje, sino que se articula y se muestra la violencia en la película. Se ha vuelto a los 80 en el sentido de que se vuelve a mostrar la violencia y se abandona la estética actual en la que la violencia se estiliza y casi desaparece.
Para mí Rambo es, fíjense lo que digo, un revolucionario de izquierdas. Lucha porque no tiene otro remedio, pero como bien apuntas sus objetivos son otros.
Por: Milgrom el Junio 12, 2008
a las 10:30 pm
¡Ya era hora de que alguien lo dijera! Puestos a jugar a izquierda o derecha, estoy con vosotros: Rambo no es un fascista que mate con gusto en nombre de su país o para imponer algún tipo de ley sobre los que considera que están por debajo de él. Rambo es un superviviente y, si le vas a tocar los cojones, te va a matar sin importarle que en las últimas elecciones votaras a un lado o a otro o a ninguno. Se la suda. “Rambo sólo quiere que le dejen en paz”, qué verdad tan absoluta.
Por: PJ Tena el Junio 15, 2008
a las 9:40 pm