Posteado por: Mario Vírico | Junio 22, 2008

Rambo somos todos: Lo que queda del día

1- Gremlins 2 como fin de fiesta. Lo explicaba tan bien Nacho Vigalondo en un post de su primera bitácora, ya legendaria, y describía ese pase como el principio de tantas, muchas, otras cosas nuevas. Pero hay más: Gremlins 2 revela a Joe Dante como un cineasta profundamente preocupado por el fin de la inocencia, por el legado del paso del tiempo. Es un tema que recorre su filmografía y adquiere diversas formas, tal vez la más exitosa sea la variante de adolescentes contemplando estupefactos la edad adulta (Gremlins, Exploradores, Pequeños Guerreros y la estupenda Matinée). O adultos que asisten estupefactos a su falta de adaptación respecto al tedio rutinario e intentan superarlo (Aullidos, The Burbs). A la segunda variante pertenece Gremlins 2, que contiene un momento de temprano reconocimiento para el espectador: Gizmo esta vez no usará un coche, sino un arco y una cinta roja.

2- First Blood es como el primer Rocky: cintas mitificadas por su condición fundacional, pero que de ninguna de las maneras anticipaban, no en su concepción sino en su resultado mismo, las secuelas que vendrían después. Un drama que proponía una pirueta parecida a la de Cimino en ‘El Cazador’ pero eliminando el flashback y convirtiendo la peripecia en toda una catarsis. John Rambo era pura dualidad entonces: héroe y monstruo, capaz de lo mejor y de lo peor, descubriendo la historia de las patrias y de las comunidades.

3- Rambo 2 y Rambo 3 son las cintas que ve Gizmo por televisión. Y no es casual. En la segunda entrega James Cameron aprendió los hábitos de hipérbole que luego ensayaría al completo con Terminator 2 (y ojo porque por ahí es donde está el juego referencial en el famoso gag del videoclub de ‘The Last Action Hero’ ), aunque proponiendo una  narrativa directa y clara que no se vería hasta sus deliciosas exploits y variantes, con un ritmo frenético que nunca consiguieron igualar las secuelas. Rambo 3 en cambio es una apoteosis: ambientada en Afganistán (donde la propaganda también es una forma de humor), el máximo placer de esta entrega es Rambo per se. No existen pues otras formas de abordar la película, además de los consabidos chistes políticos, la película esta construida sobre el regreso de un héroe destinado a ser el legado entero de una década.

4- Stallone, en cambio, prefirió colocar a Gizmo viendo Rocky en su sexta entrega que hacerlo con Rambo. Al fin y al cabo ya lo había hecho Dante absorbiendo (y absolviendo de toda duda de que eso fuera malo) la poética de videoclub de esta década. ‘John Rambo’ no es siquiera una cinta propiamente dicha: el personaje, de repente, se arma con su arco y empieza a asesinar a todo el mundo. Los malvados son caníbales y crueles sacados de las mejores momentos de The Evil That Men Do (1984), respuesta bronsoniana al cine caníbal. Pero aquí Rambo ya no sale del retiro: su retiro era éste. El arco y la cinta.

Alvy Singer


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