Posteado por: Mario Vírico | Agosto 18, 2008

Heroísmo discreto

La respuesta a lo que Christopher Nolan lleva buscando desde que secuestrara a Batman se encuentra, quizás, en el último film de David Mamet, donde lo sutil se sitúa (muy) por encima de lo verbal, alejado de sus habitualmente generosos diálogos. Sin ser éste un trabajo sólido, su reciente estreno sirve como inusitado correctivo al destartalado concepto de Nolan, que cae por su propia aparatosidad.

Mike Terry (un transparente Chiwetel Ejiofor) es un humilde maestro de jiujitsu, y es humilde porque así lo ha elegido él. La trama, natural viniendo de Mamet, no tarda en apuntar suciedades morales. Cuando eso ocurre es inevitable preguntarse acerca del porqué de la temática, porqué las artes marciales y no una comisaría de policía o un equipo deportivo. Mamet no ofrece ninguna respuesta obvia, simplemente carga el peso del film sobre las espaldas de Terry, personaje que, lejos de la teatralidad de los caracteres de Nolan, representa adecuadamente a una incorruptible figura moral. Su conclusión, chuscamente previsible, no enturbia el resto del film, y no lo hace porque los mecanismos que articulan la narración poseen la cualidad de lo imperceptible.

Finalmente, ‘Redbelt’ se descubre como un cuento mínimo sobre la moral y su coste. Lo bastante sugerente como para imaginar el libreto de ‘The Dark Knight’ en manos de Mamet: el magma político-policíaco (digan politíaco de ahora en adelante) al que aspira Nolan cobraría forma y entidad, en lugar de fluir tímidamente bajo ese asfalto de vacíos prosaicos que se quiere un material macizo.


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